¿Has notado que, al explorar contenido en tus redes sociales, muchos artículos de materias diferentes dan la sensación de estar escritos por la misma persona?
A veces no es fácil definir por qué, pero te haces la pregunta: ¿por qué me suena tan familiar?
La razón es, por supuesto, el uso omnipresente de la IA.
Usar IA está muy bien, pero usarla sin criterio y con pereza genera resultados bastante mediocres en términos del valor que aporta un artículo o escrito de cualquier clase.
Te das cuenta de que algo que lees está escrito por inteligencia artificial porque tu cerebro detecta inconscientemente muchos patrones que la IA usa siempre. La estructura, las palabras, los conectores… todos son perfectos a nivel ortográfico y gramatical, pero se usan tan a menudo de la misma forma que, se trate de un artículo sobre medicina o sobre ventas, marketing o viajes de vacaciones, suenan siempre igual.
El problema es que eso resuena en la mente del lector como “este autor o autora es perezoso” o “no tiene nada propio o interesante que decir”, y termina por hacer perder credibilidad a quien escribe.
Un amigo cercano me contó algo que lo hizo caer en cuenta de un detalle preocupante: lo fácil que es acostumbrarse a que la IA haga por nosotros cosas que antes resolvíamos sin esfuerzo.
Lo descubrió el día que fue a preparar su almuerzo y no pudo usar ChatGPT porque el internet estaba fallando. Llevaba semanas sin pensar en un menú; simplemente lo preguntaba. Y cuando tuvo que hacerlo por sí mismo, algo tan básico se le volvió un problema.
Ese es el costo de delegar en la IA incluso lo más elemental.
Como un músculo que se atrofia por falta de uso, el cerebro y nuestra capacidad para pensar también pasan factura .
No te digo que no uses la IA. Al contrario, es una gran herramienta y hay que usarla, pero usarla bien.
Algunos de los problemas que puede traerte usar la IA sin criterio son:
Delegas en la IA el pensar y dejas de manifestar ideas propias.
Eliminas la diferenciación y empiezas a sonar exactamente igual que millones de otras personas que usan la IA con poco criterio.
Se afectan tu reputación y credibilidad.
No atraes a quien esperas atraer, o impactas de forma opuesta a como esperabas.
Por eso, cuando uses la IA (¡y debes usarla!), te sugiero:
Nunca pienses que el resultado de la IA es material terminado, sino un borrador que deberás revisar, editar y mejorar.
Busca conscientemente y elimina esos patrones artificiales que se suelen encontrar en los textos de IA. Sabrás cuáles son cuando leas el texto y salten a tu cara.
No copies y pegues porque sí los emojis que propone la IA. Piensa y decide si son realmente relevantes para tu texto.
Usa la herramienta para generar ideas, investigar, etc. Luego, desarrolla tú las ideas y usa el material investigado (¡y verificado!) para construir tu texto.
Usa de nuevo la IA para corregir errores.
Tal vez el texto resultante no sea perfecto desde la forma, pero tendrá más profundidad, no será una cáscara vacía y aportará el valor que quieres aportar.
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